Este fin de año marca la transición entre dos planes quinquenales chinos, un artefacto lejano del modelo soviético que imita. Sus contenidos copian la competitividad del capitalismo occidental al cual pretende desplazar con su propio modelo de acumulación en un plazo no distante. China anuncia en el nuevo plan la independencia de la tecnología occidental e incluso del dólar para el comercio con el sur mundial.



